Más breve que el pasado año. Se inició la procesión con amenaza de lluvias. A poco de iniciarse el desfile, comenzó a llover suavemente. A los diez minutos la descarga de agua sorprendió a todos y se deshizo la procesión a velocidad de vértigo; el público expectante desapareció de repente. Duró apenas un cuarto de hora, pero suficiente para, de nuevo, romper las ilusiones de los cofrades.