Te recuerdo en color azul y verde
cuando los años eran de primavera
y tu verso era joven,
igual que tu sonrisa, siempre abierta e ingenua.
Te recuerdo en el río
cuando el verano nos regalaba aromas
y el mundo estaba entero por delante
ofreciéndonos tiempo
entre brezos y flores,
pescando entre los trazos
de un agua sugerente,
de una tierra distinta y expectante
que acabó siendo tuya.
Desde siempre viviste
junto a mis añoranzas,
siempre emergente y joven,
con tus sueños al hombro,
firmes y muy cuidados
para envolver tus penas.
Con el sumir del tiempo
nos prestaste tu ejemplo,
dibujaste tu historia
con tus hijos… con todos,
en un volar constante,
al socaire de un misterio impalpable
que sumergiste en arte
y aventuras inciertas.
Siempre estarás presente
en los juncos del río,
en el viento de la tarde y sus caricias,
en el vagar de las nubes errantes
que adornaron aquellos días lejanos
y nos llaman ahora…
A Julián, mi cuñado desde siempre y hasta siempre.
Adrián Montes Pazos